Un poco de amarillo al mundo

A veces es necesario contestarse algunas preguntas, no porque uno no las sepa (quién diga que no se conoce o que no sabe lo que hay en el fondo de sus pensamientos está mintiendo), sino porque vale la pena puntualizar todo aquello; con el paso del tiempo verás los cambios y recordarás momentos y razones, porqué estuvieron allí en primer lugar y cuáles se han ido transformando.
Es una manera reflexiva -causa justificada- de explicar, como el título de mi entrada, la relación entre Robbin y el amarillo. Hace poco un amigo empezó a decirme Yellow, apodo que por cierto me gusta mucho, y me puse a pensar que nunca he dado una explicación concreta de porqué me gusta tanto ese color, así que empecemos.
A decir verdad, no entiendo muy bien cómo pasó, o en qué momento decidí que ese color me gustaba. Sólo recuerdo que, para todo lo que mi mamá nos compraba a mis hermanas y a mí (cuando eran las mismas cosas y sólo había de diferenciarlas por color), siempre le pedía el amarillo. Eventualmente dejó de preguntar y sólo llevaba los regalos en ese color, la ropa, los envoltorios de regalo, las bolitas para el cabello, cuadernos, vasos, platos, calzones, etc. etc, aún cuando con mis hermanas seguía variando los colores.
Dice ella (Robbin's mom) que apenas empezando a hablar, yo decía con gusto y asombro -en un lenguaje infantil- "amaílluuu" y a continuación, señalaba el objeto del tono en cuestión.
Claro que no todo es amarillo (el blog sí), no crean que soy una mujer que vive rodeada de ese color; por el contrario, hay momentos donde debo apartar el color cuando sé que no es el indicado: para cierto tipo de ropa o maquillaje, incluso algunos tonos de amarillo no me agradan, dígase los que viran más hacia el verde, los amarillos muy chillones, amarillo limón y amarillo de carreras.
Para terminar, el blog es amarillo y se llama "Mundo amarillo". Para quienes realmente me conocen no debería hacer falta una explicación, simplemente es a mí como yo a él: decir amarillo en Robbin es hablar de intimidad, de una profunda alegría, de la esencia de mi personalidad.
Así que no se disgusten por tanto color en el blog (la versión para celulares no está tan cargada): el que viene a saber de Robbin, viene a ver -así es- un mundo amarillo.


P. D.
Como escribo desde el teléfono, no puedo hacer uso del guión largo, lo siento. Ya pronto desenpolvaré mi laptop y les traeré más reflexiones y el primer cuento del blog.

Saludos amarillos.

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