Y entonces por fin subo la parte dos
Ya tengo 33 años. Empecé mi primer blog a los 18, cuando mis amigas y amigos preferían el metroflog yo intenté con esta práctica opción para allá amantes de las letras.
Me ha pasado de todo! He crecido como escritora pero aún me falta más.
La razón por la cuál no había subido la segunda parte fue porque se quedó en la laptop de mi primo Alexis. Entonces tuve que escribir una nueva.
Entremos en materia.
Cuál es la otra película del mismo director (Giuseppe Tornatore)?
La corrispondenza (2016). En español, te amaré eternamente.
Película que precede a "La mejor oferta" (2013).
Resulta que la vi... Sí, adivinaron. En el camión del Ado, como con su predecesora.
Recuerdo que me dolía la cabeza. Esta vez iba de Xalapa rumbo a la tierra del Papán. Entrecerraba los ojos, pues la luz me lastimaba un poco, pero si recuerdo las escenas. Un actor tan experimentado como Jeremy Irons es uno de los protagonistas, junto con Olga Kurylenko.
En la historia, el personaje de Jeremy Irons, un hombre de ciencia, muere a causa de una enfermedad cerebral, pero deja como legado un sin fin de mensajes, desde cartas hasta mensajes de celular, para su novia/amante.
Hay instruciones específicas de que esos mensajes se envíen de manera espaciada y atemporal, para que el objeto de sus amores no recienta tanto su muerte y sepa que, más allá de la muerte, la seguiría acompañando.
Es sin duda una película más triste que "La mejor oferta" pero de la misma forma irradia un amor infinito.
Puedo intuir que Tornatore es un romántico empedernido (tal vez no) o sus películas son las amantes del amor.
El punto es, que apenas comencé a ver la película, me recordó a otra. No sé decir en qué, porque no soy experta cinéfila. Tal vez en la fotografía, en los paisajes, en la música (porque también el ya fallecido maestro Ennio Morricone presta sus talentos para el Soundtrack), pero al final di en el blanco.
Otra película de Tornatore al alcance de un boleto de Ado.
En las críticas vi que no muchos apreciaron la película pero a mí me gustó mucho. Me hizo llorar (clásico).
Entonces pude entender el estilo que los cineastas recolectan a lo largo de su vida, como otros artistas. Como los escritores y pintores, músicos y demás.
Yo, como cuentista, puedo observar las similitudes y el estilo de mis cuentos. Amo el cuento fantástico (no confundir con maravilloso o con el cuento de hadas). Así que dejé de pensar en las supuestas exageraciones que tienen los críticos de cine, o los expertos que van a restaurantes en busca de otorgar una estrella Michelin a quien realmente lo merezca.
Ya con mi ojo y mis sentidos más afinados, encontré las similitudes entre las películas de Baz Luhrmann (Mouline Rouge, la más reciente Elvis o mi tan amado The Great Gatsby); o con las películas y los cortos de Wes Anderson. "El gran hotel Budapest" me encantó. "Viaje a Darjeeling" me enganchó, aunque había algo que no entendía de ella del todo. Y no olvidar sus cortos basados en cuentos de Roald Dahl.
En fin....
El arte es tan bonito que no nos damos ni cuenta que más allá de la interpretación del receptor, el emisor está dejando que lo descubran como una pieza de ajedrez. Cuál es su lugar en el tablero? Ese es el misterio, pero desgraciadamente olvidamos descifrar el acertijo, porque nos concentramos más en el papel del jugador, que al final somos nosotros mismos.
Motivo totalmente válido.
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